martes, 21 de abril de 2015

Diario de nuestro viaje

Mañana nos vamos a las 12 y media....Nos espera un largo viaje lleno de emociones. Nos vamos alumnos de todos los cursos, somos unos 20, y llevamos 3 años haciendo el intercambio con el mismo centro (Carl Bechstein Gymnasium). Vamos a disfrutar al máximo y esperemos que os gusten nuestras fotos y las experiencias que desde allí os contemos.
Todo empezó en el bus, Javier de Padro llegó 15 minutos tarde y casi se queda en tierra. El bus se nos hizo muy corto, estuvimos escuchando música, jugando con el móvil y hablando entre nosotros... Cuando llegamos a Madrid estuvimos de tiendas por el aeropuerto esperando a que saliera el avión.
En el avión todo fue muy gracioso, porque nos sentamos Sergio, Clara y yo (Lorena San Juan Brezmes). Después de estar continuamente hablando y riéndonos, nos llamaron la atención los de atrás, entonces Cruz nuestra profesora acompañante, nos cambió de sitio a Clara y a mi a su lado, y obviamente pasó a ser aburrido.


Nuestros primeros días:

Cuando llegamos a Alemania, después de bajar del avión Lorena San Juan Brezmes besó el suelo, algo típico de ella. Nos estaban ya esperando los alumnos alemanes en el aeropuerto y cada uno nos fuimos con nuestra familia de intercambio, para ir a casa a descansar.
Al día siguiente madrugamos y quedamos todos en la estación de Erkner y fuimos hasta Berlín en tren, una vez allí fuimos andando hasta al zoo, donde vimos muchos animales. Nos sacamos fotos y nos lo pasamos muy bien. Ese mismo día era tarde libre, algunos fueron a jugar a fútbol, a comer un helado, a la piscina, etc.


El segundo día unos fueron a clase en bici, otros en coche, nos reunimos todos en la cafetería del instituto donde nos dio la bienvenida el director. Cuando acabó de hablar, cada uno fue con su alemán a la clase que tuvieran (educación física, matemáticas, música...) eso sí, las instalaciones eran espectaculares.

Después de las clases unos fueron a comer a casa y nosotros por ejemplo comimos un kebap. Ese mismo día por la tarde fuimos a la ópera "Emma und Eginhard" donde estuvimos 4 horas, a mitad de la ópera hicimos un descanso en el que comimos y bebimos algo, fue un total aburrimiento y muchos de nosotros nos quedamos dormidos, ya que al hablar en alemán no entendíamos nada. Después de salir de la ópera, cogimos un bus y nos enseñaron desde el mismo Berlín. Cuando llegamos a la estación de Erkner fuimos para casa a dormir, después de un día muy duro.


El sábado quedamos a las 10:45 en la estación de Erkner y fuimos a Potsdam en tren, era muy bonito, comimos allí unos helados riquísimos, luego dimos un paseo visitando el barrio holandés y el parque Sanssouci, comimos en este último. Por la tarde  hicimos una visita guiada por el castillo "Nuevo Palacio y el parque de Sanssouci". Anduvimos mucho porque eran grandes jardines y palacios. Cuando acabamos llegamos a la estación de Erkner y fuimos recogidos por las familias.


El domingo fue día con las familias. La mayoría por la mañana fuimos a la piscina, donde nos lo pasamos en grande (nos tiramos por toboganes y trampolines...) , fue uno de los mejores días sin duda. Por la tarde fuimos a la bolera, donde también nos lo pasamos muy bien, ganamos a los alemanes las tres partidas y una de las alemanas se cayó de culo, nos echamos unas risas... Pero ella también. Eso sí, acabamos agotados.

El lunes madrugamos todos y quedamos como era habitual en la estación de Erkner. Después de coger el tren, pusimos rumbo a Berlín FriedrichstraBe acompañados de una de las profesoras alemanas. Visitamos la cúpula de Reichstag con audioguía. Al llegar el Parlamento alemán, nos quedamos sorprendidos porque era enorme, subimos en un ascensor con las paredes de cristal, y se veía todo. Una vez en la cúpula nos dieron unos cascos para que mientras subíamos nos fuera explicando. Sacamos muchas fotos de las vistas que eran preciosas y se veía prácticamente lo mejor de Berlín, aunque no se veían muy bien porque ese día llovía.
Después dimos un paseo por el centro de Berlín: visitamos la "Brandenburger Tor" era impresionante y ahí nos sacamos muchas fotos, también vimos Jüdisches Mahnmal, Unter den Linden, Berliner Dom, Rotes Rathaus y Alexanderplatz donde estuvimos unas 4 horas de tiendas, para comprar los regalos a nuestras familias españolas.
Volvimos en tren a Erkner y cada uno fue con su familia correspondiente.

Preparando la vuelta...

El penúltimo día el punto de encuentro para los españoles fue a las 8:50 en la estación de Erkner, cuando cogimos el tren pusimos rumbo a Berlín Zoologischer Garten acompañados de una de las profesoras alemanas.
Hicimos una visita guiada al museo "Story of Berlín" por una chica que hablaba muy bien español, este museo nos gustó mucho, porque explicaba amena y brevemente como el propio nombre indica la historia de Berlín.
Tuvimos un tiempo libre y comimos en Kurfurstendamm. Regresamos de nuevo a Erkner, donde fuimos recogidos por nuestros alumnos de intercambio para ir a casa a prepararnos para la "fiesta" de despedida. A las 17:00 fuimos para hacer la comida en convivencia y la tarde en común. Había un campo de fútbol donde jugamos alemanes contra españoles, y claramente les pulimos. Estábamos al lado de un lago donde luego fuimos a sacar fotos, era una especie de cabaña, donde comimos y nos entregaron como regalo una caja en forma de corazón de bombones, nos iban llamando uno a uno. Después de comer pusieron música con unos altavoces y estuvieron bailando hasta la hora de irnos para casa. Fue un gran día.


Y desgraciadamente para unos y por suerte para otros llegó el día de preparar las maletas y poner rumbo a España. Después de despedirnos de nuestras familias alemanas con las que habíamos convivido una semana, quedamos a las 7:45 en el colegio con todo el equipaje. De 8:00 a 11:30 asistimos a las clases que tuvieran nuestros alumnos alemanes, cuando finalizaron comimos en el restaurante escolar, allí también vimos a chicos y chicas que habían hecho el intercambio otros años.
A las 13:00 era la hora de coger el bus para poner camino al aeropuerto. Muchos estábamos muy tristes de irnos porque no queríamos y nos hubiéramos quedado allí un mes más por lo menos.
Nos íbamos despidiendo uno a uno, aunque sabíamos que les íbamos a ver dentro de poco en España.
Después de acabar de despedirnos entre lágrimas y abrazos nuestro próximo destino era el aeropuerto para dirigirnos a España donde nuestras familias nos esperaban con ganas.
Una semana fue poco tiempo, pero el suficiente para conocer a personas que tendrás y recordarás siempre.  
Esto no fue un adiós, fue un hasta siempre. Y esperemos que después de su asistencia en España en un futuro no muy lejano nos volvamos a encontrar.